Preocupante expansión de microalga Dídymo en aguas Magallanicas.

Se constató que dos ríos de la zona más austral del país tienen este microorganismo. Aunque no es tóxica como la Marea Roja, contamina visualmente los ríos.

El Dídymo es un alga unicelular, que impacta directamente en los ecosistemas acuáticos, donde se introduce. Aunque no es tóxica, en las últimas dos décadas ha tenido una alta expansión a nivel mundial y actualmente está presente en dos ríos en la Región de Magallanes, y otras cinco zonas nacionales.
Esta alga se empezó a conocer a partir de 2004, cuando el alga fue encontrada en NuevaZelandia
El científico magallánico Máximo Frangópulos, Licenciado en Ciencias Biológicas, Universidad de Magallanes y Doctorado en Biología en la Universidad de Vigo, España, explicó “esta microalga se detectó por primera vez en Chile el 2010, en Futaleufú (Los Lagos), después pasó a la Región de Aysén, después en la de los Ríos, la de La Araucanía, después en Magallanes y hace un mes se detectó en el Bio Bio”.
Fragópulos señaló que, a pesar de que a diferencia de la Marea Roja, este organismo no genera toxinas. “Las algas que producen Marea Roja son nocivas para el hombre, porque son capaces de producir toxinas. Y esas toxinas generan un daño al ambiente y al ser humano, pero ésta lo que hace es contaminar visualmente los ecosistemas”.
Además, puede generar algún impacto en comunidades nativas que viven en los ríos, o los mismos peces.
“Hay estudios que indicarían que existen microorganismos que habitarían los ríos y los lagos”.
Describe al organismo como una micro alga, que forma proliferaciones en los ríos y crece más de lo normal, por lo que se fija en sitios rocosos o los mismos vegetales del fondo del río y de ahí forma una especie de película, que comúnmente se le dice “moco de roca”, y crece tanto, que puede llegar a afectar todo el lecho del agua.
“En ríos y hasta en algunos lagos se ha detectado su presencia y el impacto principal que produce, está asociado a la parte paisajística y estética. Lo que hace es secretar una especie de tallo de polisacárido, que es como una especie de algodón, entonces es como que a partir de un alga, nacen o se forman millones de otras algas, entonces son millones de tallos que secretan, lo que va formando una especie de mucílago que se va acumulando sobre el terreno rocoso, y eso es lo que genera el impacto”.
Control
El servicio Nacional de Pesca está realizando una campaña de prevención, para informar a los pescadores deportivos sobre este microorganismo, ya que se puede trasladar de un río a otro, a través de los anzuelos.

Por lo que las recomendaciones son revisar y remover toda presencia visible de algas, sedimentos y restos orgánicos de los calzados, vestimentas, herramientas de pesca y vehículos, antes de abandonar el río.
Andar con un set de limpieza, evitar usar botas con fieltro y calzado o waders hechos con material absorbente.
También es importante limpiar los implementos de pesca después de utilizarlos en un balde durante 1 ó 2 minutos, con 10 litros de agua y una taza de cloro doméstico, o medio kilo de sal, y no devolver al río el agua utilizada.
Además, limpiar los vehículos que tuvieron contacto con el agua, transportar los peces u otras especies en contenedores herméticos para evitar el derrame, y la posible contaminación de vehículos, y no deshacerse de los peces en otros ríos.
Otra alternativa es secar las herramientas, ya que el Didymo no sobrevive en ambientes secos, como también evitar utilizar las herramientas hasta después de 48 horas, cuando están completamente secas.

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