LA HISTORIA POLITICA DE HONDURAS EN EL SIGLO XX, ES UNA HISTORIA DE GOLPES MILITARES INTERRUMPIDOS POR BREVES PERIODOS DEMOCRÁTICOS
En 1924 Honduras era el primer exportador de banano en el mundo, el problema en ese entonces era que las grandes ganancias se las quedaba la United Fruit Company. Estados Unidos mandó a sus marines para controlar un conflicto civil, diversas voces protestaron reclamando la soberanía nacional, también muchas mujeres como Visitación Padilla, quien luego sería una tenaz opositora al la dictadura del General Carías. Estas pugnas culminarían cuando la United Fruit Company adquirió Cuyamel en 1929, convirtiéndose así en la mayor propietaria del país, resaltando la figura del bielorruso Samuel Zemmuray, Zemmuray habría sido dueño de la Cuyamel.
Desde 1929 hasta 1933 fue presidente de Honduras el médico, narrador y político Vicente Mejía Colindres (del Partido Liberal), tuvo que lidear con los efectos de la depresión económica, también se enfrentó al problema de que los poderes Legislativo y Judicial estaban en manos de la oposición, y se oponían sistemáticamente a sus planes de administración, durante su Presidencia hubo amplia libertad, luego lo sucedió el General Tiburcio Carías (del derechista Partido Nacional).
La fusión y el apoyo de las compañías bananeras permitió la llegada al poder del General Tiburcio Carías Andino en 1932. Bajo el mandato de este presidente, Honduras comenzó a respirar un período de estabilidad social y económica, pero a un precio alto.
HONDURAS: DEMASIADO CERCA DEE ESTADOS UNIDOS Y DEMASIADO LEJOS DE LA DEMOCRACIA
El presidente Tiburcio Carías amplió su periodo de gobierno haciendo uso de la represión, como medida para centralizar el poder y así poder extender su período presidencial (dictatorial) que duró desde 1933 hasta 1949.
En 1957, el liberal Ramón Villeda Morales fue elegido presidente constitucional. Durante su gobierno, Honduras entró en el Mercado Común Centroamericano e inició programas para una timorata reforma agraria y la ampliación de la educación. Su política provocó la desconfianza de los conservadores en Honduras, quienes apoyados por el macarthismo y tras el triunfo del socialismo en Cuba, provocaron en 1963 un golpe de estado en contra de Villeda Morales. En su lugar, los conservadores ubicaron al coronel Oswaldo López Arellano. Estos hechos marcaron el comienzo de un largo período de dictadura militar en Honduras.
López Arellano gobernó el país desde 1965 hasta 1974. La frágil economía hondureña se debilitó aún más durante su régimen. La fuerte emigración de más de 300.000 salvadoreños aumentó el desempleo en el país lo que terminó en la mal llamada: “Guerra del Fútbol” en 1969.
A pesar de ser considerada una victoria por parte del Estado Hondureño la así llamada “Guerra del Fútbol” logro demostrar la debilidad del ejército Hondureño al igual que su corrupción debido al hecho de la existencia de varios soldados “fantasmas”,soldados que aparecían como soldados asalariados en los registros pero que no existían. El fraude y la corrupción debilitaron la efectividad militar del ejército Hondureño y de no contar con el apoyo Norteamericano a la fuerza aérea, que consistía en la donación de varias aeronaves, además de su apoyo en el fallo otorgado a favor de Honduras en la Organización De los Estados Americanos(OEA), hubiese terminado en derrota.
En 1974 López Arellano durante su segundo régimen de gobierno tras promover algunas reformas fue acusado de haber sido sobornado por la United Brands (sucesora de la United Fruit Company), lo que provocó un nuevo golpe de estado, liderado por el coronel Juan Alberto Melgar Castro. Tres años más tarde, este coronel fue depuesto y en su lugar arribó al poder un triunvirato militar, desde donde surgió el liderazgo del Coronel Policarpo Paz García
Las primeras elecciones del siglo XXI marcaron el regreso al poder del derechista Partido Nacional de Honduras, por medio de Ricardo Maduro. El candidato nacionalista, se alzó con la victoria el 25 de noviembre de 2001 con 52,2% de los votos, contra el 44,2% de Rafael Pineda Ponce su principal contricante. Los otros tres candidatos de los partidos minoritarios apenas sumaron el 4%. Mientras que en las elecciones legislativas, el PNH obtuvo 61 de los 128 diputados del Congreso Nacional.
Durante su campaña electoral, Maduro había prometido grandes avances en la economía del país. Aunque el mandatario tuvo cierto grado de éxito durante el 2004 y el 2005; con crecimientos del 5% y el 4,2% respectivamente, sus promesas quedaron cortas. En el campo legislativo, Maduro se encargó de promulgar leyes en contra de la delincuencia y más específicamente, en contra de los grupos pandilleros.
Su modelo de leyes en contra de estos grupos, luego fue imitado por los gobiernos de Guatemala y El Salvador. Sin embargo dicha ley fue declarada inconstitucional por el Gobierno del liberal Manuel Zelaya, volviéndose a colocar en altos niveles como los anteriores a la ley de Ricardo Maduro, aunque debemos plantear que la violencia en el país es de origen estructural asociado a los muy bajos niveles de desarrollo humano o pobreza extrema vigentes.
En el 2006, Maduro le entregó el poder al liberal; Manuel Zelaya Rosales, quien resultó vencedor el 7 de diciembre del 2005. En el conteo final; Zelaya Rosales se llevó la victoria con el 28% del electorado y asumió el cargo en enero del 2006. Durante su régimen se incorpora al país al ALBA.
MANUAL DE COMPRAS PARA LOS GOLPES DE ESTADO EN AMERICA LATINA
EL GAMBITO CONSTITUCIONAL
¿Cómo se hacen los golpes militares en América Latina?
Debajo del conflicto que provocó la salida del liberal Zelaya de la presidencia hondureña, está la maniobra constitucional. La Corte Suprema y el Congreso, al igual que en Chile en 1891 contra Balmaceda y en 1973 contra Allende, se suman a la presión reaccionaria de los grandes poderes económicos dominantes en Honduras para frenar la tentativa presidencial de consultar a la ciudadanía si estaba o no de acuerdo con una Ssamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución.
Se trata sin duda alguna de una fórmula aparentemente legal, que podría inscribirse en los manuales del golpismo latinoamericano: detrás del aparente conflicto suscitado entre el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo, subyace un profundo conflicto entre las fuerzas promotoras del cambio social y político y las fuerzas conservadoras tradicionales atrincheradas en ciertas instituciones del aparato estatal.
El conflicto entonces tiene una superficie constitucional o plebiscitaria, pero un profundo trasfondo social, político y económico: la derecha reaccionaria hondureña se niega a que le toquen SU Constitución Política.
El gambito constitucional concluye cuando el Congreso hondureño, por si y ante si, destituye al Presidente Zelaya y nombra su propio Presidente de la República por el periodo restante de mandato presidencial. El Estado de Derecho se usa allí, cuando mejor sirve y cuando no sirve, se saca a las tropas a las calles.
LA MANIOBRA MILITAR
Todo golpe militar que se precie de tal, conforme a la vieja receta golpista latinoamericana, aprendida eficazmente por los militares en las escuelas de entrenamiento estadounidense, incluye por lo menos algunas de las siguientes operaciones combinadas y simultáneas:
a) toma del palacio presidencial y captura, secuestro, asesinato o expulsión del Presidente en ejercicio, así como de los altos funcionarios de gobierno, a fin de garantizar que el grupo gobernante carezca de un lider visible y en presencia;
b) clausura de los medios de comunicación oficiales, mientras los medios de comunicación derechistas y empresariales siguen transmitiendo, de preferencia abundantes marchas militares para que la ciudadanía conozca bien la música con la cual tendrán que bailar los trabajadores y los movimientos sociales;
c) combinación del golpe militar -como operación castrense- con la maniobra constitucional para tratar de revestir rapidamente el golpe de una legitimidad legal ante la comunidad internacional; a esta maniobra constitucional se ha prestado el Congreso Nacional hondureño, dominado por los partidos de la derecha;
d) represión mas o menos selectiva y/o masiva hacia los movimientos sociales que sirvieron de apoyo al Presidente depuesto, a fin de coartar toda posibilidad de resistencia ciudadana a la maniobra golpista. Cabe subrayar a este respecto que el Presidente Zelaya fue elegido con el 28% de los votantes, lo que indica que su base social de apoyo, inicialmente insuficiente, solo fue creciendo a medida que el mandatario planteó y puso en marcha medidas políticas populares, incluyendo la propuesta de iniciar un proceso de transición hacia una nueva Constitución.
Manuel Luis Rodríguez U.


